Una Ligera Introspección
Saludos una vez más desde este blog dedicado, por ahora, al curso de Fundamentos para la igualdad de trato y la no discriminación del INAP.
En esta entrada vamos a llevar a cabo una pequeña introspección alrededor del concepto, o la pregunta, de qué podemos hacer nosotros como empleadas o empleados públicos para impulsar la mencionada igualdad de trato y la no discriminación. Es una pregunta más compleja de lo que parece, pues mientras muchos de los trabajadores públicos tienen un campo de acción donde tienen más posibilidades de poner en práctica lo aprendido en este curso, en otras muchas ramas de la administración las acciones disponibles no son (o no parecen) tan evidentes.
Un ejemplo bastante sencillo puede ser el caso de todos aquellos que entre sus obligaciones tengan la atención al público, o trabajen en campos como la extranjería o el contacto con víctimas de diversas violencias donde sin duda tendrán amplias oportunidades de poner en práctica lo aprendido en estos módulos, pues tienen relación con su día a día laboral. Aquí, el lenguaje inclusivo, el respeto y la comprensión han de ser la base de todo esfuerzo y trabajo, así como la paciencia ante todas las situaciones donde se vean impotentes para ayudar al que lo necesita o vean sus esfuerzos ignorados o incluso despreciados.
Más complicado es aquellos puestos donde el contacto con los ciudadanos sea escaso o nulo y cuyas gestiones habituales sean relativamente "neutras". Uno podría pensar que no se deben preocupar de todas estas "modas", como algunos las llamarían, pero en mi opinión nada se aleja más de la realidad. Para empezar, en muchos trabajo "de papeleo" hay un componente de relación con la ciudadanía aunque no queramos verlos, pues los documentos que se manejan no dejan de ser, al fin y al cabo, "personas". Del mismo modo, y aunque nos relacionemos vía teléfono o correo con poca gente el caso es que nos relacionamos, y el qué digamos y cómo cobra especial importancia cuando no podemos darle "entonación" con nuestro lenguaje corporal, por ejemplo (un problema muy habitual con ciertos foros de internet donde el tono de la conversación lo marca el que lee, no el que escribe). Además, en no pocos de esos trabajos se llevan a cabo cambios en las rutinas de trabajo o simplemente en los entornos físicos y ahí siempre habrá que pensar no sólo desde nuestro punto de vista, sino desde el punto de vista de aquellas personas con algún tipo de minusvalía.
No hay que olvidar tampoco que somos empleados públicos no sólo mientras estamos delante de un ordenador, sino también hablando con otros compañeros en momentos más "relajados" de la jornada laboral. El advertir a algún compañero de que el chiste que ha soltado o el comentario de una noticia no es el más adecuado puede parecer contraproducente, pero es necesario si queremos erradicar incluso el menor atisbo de discriminación (o la simple condescendencia) con aquellas personas a las que tal chiste o noticia hace referencia, conozcamos a alguna o no.
En definitiva, aunque algunos compañeros y compañeras tengan un mayor número de oportunidades de poner en práctica lo aprendido eso no es excusa para el que los demás no hagamos lo posible en vigilar nuestro comportamiento, pues cualquier paso a favor de la igualdad, por pequeño que sea, será un paso dado hacia adelante.
Muchas gracias, y nos vemos en las redes.
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